Las Reservas Nacionales de Caza han sido, desde hace décadas, uno de los pilares fundamentales de la gestión cinegética española. Fueron creadas en los años sesenta con el objetivo de conservar especies emblemáticas, proteger hábitats valiosos y estructurar un sistema público de aprovechamiento cinegético basado en criterios científicos. Con la descentralización de competencias y el paso de la gestión a las comunidades autónomas, algunas de estas zonas pasaron a denominarse “Reservas Regionales de Caza”.
Esto ha generado dudas entre muchos cazadores: ¿hay realmente diferencias entre Reservas Nacionales y Reservas Regionales? ¿Cambian los cupos, la calidad o los sorteos? La respuesta es clara y sencilla: son esencialmente lo mismo, con idéntica finalidad y funcionamiento. La diferencia es histórica y administrativa, no práctica. A continuación se explica su origen, su forma de gestión y su papel dentro del sistema público de caza en España.
Origen histórico: por qué existen dos denominaciones
Entre los años sesenta y los ochenta, el Estado creó numerosas Reservas Nacionales de Caza, destinadas a recuperar poblaciones de cabra montés, ciervo, gamo, rebeco y otras especies que, en algunos casos, estaban en regresión. Estas reservas se gestionaban de forma centralizada y representaron un éxito de conservación.
Con la transferencia de competencias a las comunidades autónomas, la gestión pasó a ser responsabilidad autonómica. Algunas decidieron mantener el nombre original por su prestigio y tradición; otras optaron por renombrarlas como:
• Reservas Regionales de Caza
• Reservas Autonómicas
• Denominaciones propias según su estructura administrativa
Sin embargo, más allá del nombre, el modelo es idéntico: planificación anual, cupos controlados, censos, sorteos públicos y acompañamiento por guardería profesional.
Funciones y características comunes
Tanto las Reservas Nacionales como las Reservas Regionales comparten los mismos principios:
• Conservación de poblaciones silvestres mediante censos, control de edad y selección genética.
• Protección de hábitats de alto valor ecológico.
• Regulación del aprovechamiento mediante recechos, monterías y batidas muy controladas.
• Generación de recursos para la gestión de la reserva y para los municipios del entorno.
• Transparencia en la adjudicación de permisos a través de sorteos oficiales.
Estas zonas no funcionan como un coto privado ni como una finca comercial: son espacios públicos donde la actividad cinegética responde a objetivos biológicos, no económicos directos.
¿Hay diferencias reales entre una Reserva Nacional y una Regional?
Desde el punto de vista del cazador, no hay diferencias prácticas. El sistema de permisos, el funcionamiento de los sorteos, las especies disponibles, los acompañamientos por guarda y el modelo de selección genético-poblacional son idénticos.
La distinción se limita a la titularidad administrativa.
Lo importante es que ambas figuras pertenecen a la misma estructura histórica y funcionan con los mismos criterios técnicos.
Es por ello que, incluso en comunidades donde la denominación oficial es “regional”, la mayoría de cazadores sigue utilizando el término “reserva nacional”, porque es el más reconocido y el que ha acompañado al sistema desde su creación.
Cómo se determinan cupos y permisos
Cada comunidad autónoma aprueba anualmente los cupos, basados en criterios técnicos:
• Censos postinvernales y estivales.
• Estructura de edades por especie.
• Estado sanitario y calidad genética.
• Capacidad de carga del terreno.
• Necesidades de control poblacional.
Los cupos de caza se reparten entre las diferentes categorías de cazadores:
• Cazadores locales
• Cazadores autonómicos o regionales
• Cazadores nacionales
• En algunos casos, cazadores extranjeros comunitarios
El modelo garantiza que los vecinos y municipios vinculados a la reserva mantengan un papel prioritario, sin excluir al resto de usuarios.
Selectivo vs trofeo: un elemento clave
Los permisos se clasifican en:
• Selectivos: animales que deben abatirse por razones biológicas o poblacionales (edad avanzada, defectos, competencia genómica).
• De trofeo: animales de alto valor cinegético, medallables o de relevancia genética.
Este sistema permite mantener poblaciones sanas, equilibradas y de gran calidad.
Por qué estas reservas tienen tanta demanda
Las Reservas Nacionales y Regionales concentran algunos de los mejores hábitats y poblaciones de caza mayor de España. Sus características generan una fuerte demanda:
• Gestión técnica continuada durante décadas.
• Calidad genética excepcional en especies como cabra montés, rebeco, muflón o ciervo.
• Fauna habituada a terrenos extensos y poco humanizados.
• Tasas públicas más accesibles que en el sector privado.
• Transparencia absoluta en la adjudicación de permisos.
• Acompañamiento profesional por guardas expertos en cada terreno.
Por eso, incluso con miles de solicitudes cada temporada, el sistema de reservas públicas sigue considerándose la vía más fiable y justa para acceder a los mejores recechos y otras modalidades de caza mayor.
Ejemplos reales de Reservas Nacionales y Regionales donde se gestionan recechos
Las reservas públicas no son conceptos abstractos. Existen territorios concretos, extremadamente diversos, donde se gestionan recechos y otras modalidades con una calidad reconocida en toda España. La amplitud geográfica hace que los cazadores puedan disfrutar de ecosistemas muy distintos, lo que aumenta la variedad de especies y oportunidades.
Algunos ejemplos representativos donde se gestionan permisos cada temporada son:
Andalucía
Zonas destacadas como Puerto de la Mora y Sierra de Baza, junto con Reservas Nacionales tan conocidas como Cazorla-Segura-Las Villas, Cortes de la Frontera, Serranía de Ronda o Tejeda-Almijara, todas ellas con cupos muy valorados.
Aragón
Terrenos de alta montaña en el Pirineo como Viñamala, Los Circos, Benasque y Los Valles. En Teruel, el sector aragonés de Ports de Tortosa-Beceite, referente nacional para el rececho de cabra montés.
Extremadura
Cotos regionales como El Quinto, Gargantilla, Matallana-Cañameros o Valdecaballeros, además de la emblemática Reserva Nacional de Cíjara, uno de los núcleos históricos de caza mayor pública en España.
Cataluña
Alt Pallars-Aran y Boumort. El el Pirineo: Cerdanya-Alt Urgell, Cadí y Freser-Setcases. En Tarragona Ports de Tortosa-Beceite (sector catalán), zonas de enorme diversidad y de alto valor para recechos de ciervo, corzo y rebeco.
La Rioja
La Reserva Nacional Demanda-Cameros, un escenario clásico para recechos selectivos y de trofeo.
Conclusión
Las Reservas Nacionales y Regionales de caza no son figuras diferentes: comparten origen, objetivos y funcionamiento. Su denominación es fruto de la evolución administrativa, pero su valor cinegético permanece intacto. Para el cazador, representan la vía más transparente y sostenible para acceder a recechos de calidad en entornos gestionados con criterios técnicos rigurosos.
La gran diversidad territorial, la planificación anual de cupos y la calidad de las especies hacen que estas reservas sigan siendo un referente en España. Comprender su funcionamiento y su historia permite valorar mejor un sistema público que ha garantizado, durante más de medio siglo, la conservación y el disfrute de la caza mayor en nuestro país.





































































































































































































































































